Tonari no Shugoshin (Mi guardián secreto) tiene como base la figura de un Lancelot que aparece por arte de magia en el Japón moderno. La historia podría haber jugado con la mitología de dicho personaje y todo lo que le rodea, pero no es así. Aún así me parece interesante hacer un apartado que recopila toda la leyenda de Arturo para conocer un poco más al "verdadero" Lancelot. Una pena, el manga podría haber dado mucho de sí si hubiese jugado con todos estos elementos.
El inicio de la leyenda.
Cuenta la leyenda que Uther (Gran Bretaña) decidió
un día firmar la paz con uno de sus más
fieros enemigos: el duque de Cornwall. Para ello invitó
al duque y a su señora esposa a su castillo.
Cuando Uther conoció a la duquesa Ingraine quedó
totalmente enamorado de ella. Al darse
cuenta de esta situación, la duquesa le pide
a su marido retirarse inmediatamente del castillo y
regresar a casa. El duque de Cornwall se retiró
del castillo y reinició la guerra. El amor de
Uther por la duquesa era tan grande que se enfermó
y buscó la ayuda de Merlin, el mago de la corte.
Éste
le dijo que lo único que tenía era "Mal
de Amores" y que podía ayudarlo con una
condición: el hijo que tuviera con Ingraine se
lo entregaría a él, para educarlo y prepararlo
para cumplir su destino, que no era otro que ser el
más grande Monarca de Inglaterra. Esta conversación
animó a Uther para ir con sus tropas en busca
de su amor. El duque se enteró de sus intenciones
y fue a su encuentro. En la lucha Cornwall muere y los
mensajeros de Uther convencen a Ingraine para que se
convierta en su esposa. Al final, ella accedió
y pronto se casaron. Cuando
nació el heredero, fue Merlin a ver a Uther y
éste se lo entregó como había prometido.
La criatura fue entregada a Sir Héctor, un noble
de la corte, quien no tenía conocimiento de la
sangre real del niño. El infante fue bautizado
con el nombre de Arturo.
Cuando
Arturo contaba con dos años su padre, Uther,
murió. El reinó entró entonces
en una etapa de anarquía casi incontrolable que
duró por años. Un buen día Merlin
reunido con el arzobispo de Canterbury le dijo a los
nobles de la corte que sería Cristo a través
de un milagro quien señalaría el sucesor
legítimo de Uther. El milagro no se hizo esperar,
y en el cementerio próximo a la iglesia apareció
un espada encajada en una piedra. En la hoja de la espada
estaba inscrito: "quien pueda desencajarme de esta
piedra será Rey de toda Bretaña por derecho
de nacimiento". Ante este milagro todos los nobles
intentaron sacar la espada, sin ningún resultado. Fue así
como se decidió que, despues del torneo tradicional
de cada año, los caballeros asistentes podrían
probar suerte con la espada milagrosa.
En uno
de esos torneos (años después de la muerte
de Uther), participaba Sir Héctor y Sir Kay,
su hijo. Arturo no participaba porque era todavía
un muchacho de 15 años, Cuando se dió
comienzo a la competencia, Sir Kay se dió cuenta
que no tenía su espada, entonces le pidió
a su hermanastro que se la fuera a buscar a su casa. Arturo
fue corriendo a buscarla pero no pudo entrar a su casa,
pues estaba cerrada, entonces se recordó de la
espada que estaba en el cementerio y fue en su busca.
Tomó la espada por su empuñadura y la
sacó con total facilidad. Al entregarsela a Sir
Kay , éste se dio cuenta al instante que era
la espada del cementerio, así que se la enseñó
a su padre. Sir Héctor quedó lleno de
estupefacción y se llevó a sus hijos hasta
el cementerio. Allí le dijo a Arturo que volviera
a meter la espada en su sitio, Arturo lo hizo. Luego,
le instó a que la sacara nuevamente. Al ver a
su hijo adoptivo sacar la espada tan fácilmente
se postró de rodillas al igual que Sir Kay. Arturo
se asombró de esto y Sir Héctor, con voz
emocionada, le explicó que desde ese momento
sería el Rey de toda Bretaña.
Fueron
entonces donde el arzobispo y le contaron la gran hazaña.
El arzobispo reunió a todos los caballeros alrededor
de la espada y dejó probar su suerte a cada uno.
Dejó para el final a Arturo y éste volvió
a sacar fácilmente la espada de la piedra, esta
vez delante de un gran número de personas. Fue así
proclamado de manera oficial como Rey de toda Bretaña
y la espada se colocó solemnemente en altar mayor
de la catedral de Canterbury.
Excalibur, Ginebra, los Caballeros...

"Nadie
pasa por aqui sin antes pelear conmigo".Arturo
aceptó el reto y, aunque luchó con fiereza,
el caballero era mucho más diestro. Tanto fue
así que casi pierde la vida si no es por la ayuda
de Merlin quien, gracias a sus poderes mágicos,
adormeció al caballero. Después de esto
Merlin le explicó que el nombre de ese arrogante
caballero era Pellinore y sería el padre de Percival
y Lamorak de Gales. Percival sería uno de los
que buscarían el Santo Grial.
Arturo
no le dió mucha importancia a todo lo que dijo
el mago, estaba mas preocupado por su espada, que se
había perdido en la pelea. Merlin le aseguró
que había una mejor para él. Entonces
se fueron a un lago cercano donde, de una manera misteriosa,
estaba un brazo erguido que empuñaba una espada.
"Ahí está tu espada", dijo Merlin.
Arturo no sabía como llegar a la espada y entonces
vio a lo lejos una balsa con una joven vestida de blanco.
"ella es la dama del lago, debes convencerla para
que te dé la espada". La dama
se acercó y el Rey le pidió la espada,
ella le dijo que se la daría si le concedía
un deseo. Arturo aceptó y la dama le dijo:"
Toma mi barca y navega hasta donde está el brazo,
él te dará la espada. En cuanto a mi deseo,
te lo pediré después". Cuando Arturo
tomó por fin la espada notó que en la
hoja podía leer una inscripción que decía:
"Excalibur" , más abajo decía:
"Tómame". Y del otro lado de la hoja
decía: "Arrójame lejos". Esta
espada sería la protagonista de innumerables
batallas victoriosas y de grandes hechos eroicos.
El Rey
Arturo comenzó sus primeros años de gobierno
pacificando al país, y creando un mejor estado
de vida. Pronto fue respetado por sus súbditos
y temido por sus enemigos. Cuando ya tenía edad
para casarse le comentó a Merlin que en una visita
que había hecho al reino de Cameliard había
visto a la hija del rey y se había quedado prendado
de ella. Acto seguido le pidió al mago que reuniera
una comisión de representantes del reino británico
para ir donde el rey Legradance para pedir la mano de
Guenevere (Ginebra), su hija. El rey de Cameliard quedó
encantado con la propuesta y además de conceder
la mano de la princesa le mandó como regalo una
gran mesa redonda que le había regalado Uther.
En esta mesa cabían hasta ciento cincuenta caballeros
sentados.
Cuando
Arturo escuchó las noticias que le traía
Merlin, se alegró mucho y mandó a Sir
Lancelot (su mejor caballero) a recibir a Guenevere
y llevarla a Palacio. Cuando Sir Lancelot vió
por primera vez a la futura reina se enamoró
perdidamente y ella a su vez le sucedió lo mismo.
Pero estaban conscientes de la situación en que
estaban y prefirieron no hacer nada al respecto.
La mesa
se colocó en un gran salón del palacio.
Arturo decidió que en ella se sentarían
sus mejores caballeros y que para poder sentarse en
ella tendrían que hacer un juramento especial
de fidelidad al reino de Camelot, a la iglesia y a las
más nobles costumbres. Ningún caballero
que fuera miembro de esta Orden podría hacer
actos ilegales, deshonestos y mucho menos criminales. Cuando
se reunieron por primera vez ante la mesa y se disponían
a sentarse un gran relámpago seguido por un fuerte
trueno los sorprendió a todos. Merlin, que estaba
en el salón de la mesa redonda, dijo en tono
muy solemne: "Caballeros es el momento para que
cada uno le rinda homenaje al rey". Uno a uno fue
pasando al frente de Arturo haciéndole una reverencia
como acto de sumisión, fidelidad y respeto. A
medida que iban pasando, el nombre de cada caballero
aparecía grabado en oro en una de las sillas.
Una vez sentado en sus respectivos puestos, se dieron
cuenta que sobraban tres. Pronto Merlin les explicó:"Dos
de estos tres puestos serán para los dos mejores
caballeros de cada año, y la otra silla será
sólo para el hombre más digno del mundo.
Si alguien no reúne méritos para sentarse
en esta silla y osa sentarse, morirá en el acto".
Fue así, que en lo sucesivo varios caballeros
se turnaron el derecho de sentarse en los dos puestos
de honor, pero ninguno se atrevía a sentarse
en el puesto prohibido. Ni siquiera Lancelot, que era
el considerado más valiente y digno de todos
los caballeros, osaba con pensar siquiera en la posibilidad
de sentarse ahí.
Años
después se presentó al palacio un gran
sabio. Arturo lo hizo pasar. El anciano al ver el puesto
vacante llamado: "el puesto peligroso", dijo:
"El espíritu de Merlín me visitó
y me dijo que en ese asiento se habrá de sentar
el caballero más digno y más puro del
reino, aquel que conseguirá traer el Santo Grial.
Este caballero aún no ha nacido". Todos
los que estaban reunidos se sorprendieron por la revelación
y Arturo se sorprendió más por cuanto
ni siquiera sabía de la muerte del mago.
El Santo Grial.

Al presentarse
el niño en el salón, la silla prohibida
fue objeto de un milagro: en el espaldar apareció
grabado en letras de oro "Este asiento ha de ser
Ocupado". Sir Lancelot vio este mensaje y supo
que Galahad, su hijo, era el mejor prospecto para sentarse
en esa silla. Tiempo después, Galahad le pidió
a su padre el permiso para formar parte de la Orden,
Lancelot se lo concedió. Cuando Sir Galahad cumplió
los 15 años entró al salón de la
gran mesa acompañado de un anciano. El anciano
le apuntó el asiento prohibido y todos los caballeros
observaron como se formó magicamente el nombre
de Galahad en el espaldar de la silla. Sir Galahad tomó
asiento en la silla prohibida y todos quedaron maravillados
y le rindieron honores al digno caballero. Ese mismo
día, más temprano, había aparecido
en un lago una piedra con una espada clavada en ella.
El rey Arturo instó a Lancelot y a Gawain para
que intentaran sacar la espada, pero fue Sir Galahad
quien la pudo sacar sin la menor dificultad. Esta espada
había pertenecido a un gran caballero llamado
Balin.
Ese día
comenzaban los torneos tradicionales, en los cuales
Galahad demostró sus grandes habilidades guerreras
y su valentía. Cuando acabaron esos días
de torneo, todos los caballeros se reencontraron en
la mesa redonda. Comenzaron a discutir de las cosas
cotidianas del reino y cuando ya estaba avanzada la
conversación fueron interrumpidos por un fuerte
trueno en el medio del salón y seguidamente un
gran rayo atravesó el centro de la mesa. Todos
se quedaron estupefactos al ver en frente de ellos bajar
a traves del rayo el Santo Grial. Éste iba cubierto
de una fina tela de oro. Una vez
terminada la aparición, Sir Gawaine se levantó
y con una voz sumamente emocionada dijo: "Nos ha
sido negada la visión del Santo Grial y yo anuncio
que mañana saldré en su búsqueda
y no regresaré a Camelot hasta que lo haya visto".
Este anunio contagió a todos. Uno a uno se fueron
levantando y haciendo el mismo juramento.
El rey
Arturo estaba consternado. Con lágrimas en los
ojos le dijo a su querido sobrino que con su decisión
había destinado a la Orden a su pronta disolución.
Todos los caballeros se dispersarían por el mundo,
y muy pocos regeresarían con vida. La misma reina
y Lancelot estaban tristes y sabían que la Orden
de los Caballeros de la Mesa Redonda empezaba a disolverse
para siempre. Muchas
fueron las aventuras de todos los caballeros que fueron
en busca del Santo Grial, pero fueron tres los caballeros
que más se destacaron por sus logros. Éstos
eran: Sir Galahad, Sir Percival y Sir Bors. Ellos se
encontraron casualmente en un cruce de caminos en un
bosque cercano al castillo del rey Pelles, Guardián
de las santas reliquias. Fueron allí para cenar
y pasar la noche. Durante la cena ocurrió una
aparición del Grial con unos ángeles alrededor
de él y un anciano con un letrero en la frente
que decía José. Este anciano dió
la comunión a los presentes, luego se dirigió
a Sir Galahad y le dijo: "Ya has visto lo que tanto
anhelabas, pero cuando vayas a la ciudad de Sarras lo
verás mucho mejor. Irán los tres hacia
esa ciudad llevando consigo el Grial y esta lanza que
contiene la sangre de Jesucristo. Sólo unos de
Uds. regresará a Camelot".
Se fueron
los tres juntos y tomaron una barca que los estaba esperando.
Cuando llegaron a Sarras, el rey de esa ciudad se sintió
temeroso por la visita de estos nobles caballeros y
pensó que podrían buscar problemas. Resolvió
detenerlos y mandarlos a una oscura mazmorra. Los tres
caballeros pasaron un año encerrados. Durante
este tiempo el Santo Grial los dotó de alimentos
y bebidas. Cuando el rey de Sarras murió, el
pueblo liberó a los caballeros y nombraron a
Galahad como nuevo soberano. Sir Galahad gobernó
por un año, durante el cual mandó hacer
un gran altar donde colocar al Grial y la lanza.
Después
de este lapso de tiempo ocurrió un aparición
frente a este altar. Delante
del Santo Grial estaba un obispo anciano arrodillado
rezando . Todos los presentes: nobles, sacerdotes y
los caballeros, se hincaron y el obispo celebró
misa con ellos. Luego se dirigió a Sir Galahad
y dijo: "Ven, acércate y verás lo
que tanto anhelaste". Sir Galahad se acercó,
titubeó unos segundos y se volteó hacia
sus amigos.Con un
gesto se despidió de ellos. En su rostro se veía
reflejada la satisfacción de lograr el más
grande sueño que se pueda tener. Después
se arrodilló junto al obispo y cayó muerto
al suelo. Su alma subió con un grupo de querubines
y las reliquias desaparecieron para siempre. Sir Percival
y Sir Bors enterraron a Sir Galahad. Percival se dedicó
desde entonces a una vida ermitaña y moriría
después de un año. Fue Sir Bors quien
regresó a Camelot y le contó al rey Arturo
y a la reina cuanto había acontecido.
El final de Arturo.
El rey
comprendió que al haberse acabado la búsqueda
del Grial, ya no le quedaba mucho tiempo de vida a su
reino. El gobierno del rey Arturo entró pronto
en franca decadencia. Ya la Orden no era tan gloriosa
como antes. Las intrigas dentro de la corte comenzaban
a desestabilizar la paz del reino. Una de estas intrigas
ocasionó un hecho triste y que luego desencadenaría
la guerra civil.
Sir Mordrer
y Agravine tramaron una trampa a Sir Lancelot y la reina.
Estos caballeros tenían desde hacía un
buen tiempo deseos de adueñarse del poder y destronar
o provocar la caida de Arturo. Encerraron pues a Lancelot
y a la reina en un cuarto y luego exigieron a grandes
voces y acompañados de un cuerpo de caballeros
que salieran. Todo esto con la intención de demostrarle
al rey de las relaciones adúlteras de la reina
con su más querido caballero. Sir Lancelot abrió
la puerta y dejó entrar a uno de los caballeros
y la cerró rápidamente. Mató al
caballero y luego volvió hacer lo mismo repetidas
veces hasta que mató a trece caballeros. Entre
ellos estaba Agravine. Entonces Mordred le informó
a Arturo que había que apresar a Lancelot por
traicionar al reino, pues estaba claro sus intenciones
de destronarlo y quedarse con la reina. El destino de
la reina seria la hoguera, pues era una pecadora. Los
caballeros tomaron diferentes partidos. Algunos defendieron
a Lancelot, otros seguían al lado de Arturo.
El rey estaba confundido, no podía frenar la
cruenta lucha. No quería creer lo de la traición
de Guenevere, pero la matanza que había realizado
Lancelot no le parecía justa. Sir Lancelot quería
acabar con la lucha, pero tenía que detener a
la gente de Mordred que intentaba quemar en la hoguera
a Guenevere. Salvó a la reina, pero en la lucha
tuvo que enfrentar a Sir Gareth y a Sir Gaheris, hermanos
de Gawain, y les dió muerte.
En uno
de los momentos de gran combate el rey cayó al
suelo y Sir Bors que apoyaba a Sir Lancelot le dijo
a éste: "Señor, si quiere lo mato
y acabamos con esta lucha". Sir Lancelot le dijo
inmediatamente que no y ayudó al rey a subirse
al caballo. Este episodio le dolió mucho, tanto
a él como al rey. Lancelot le confió a
Arturo la suerte de la reina, éste le prometió
que sería respetada su vida.
Al final
decidió irse al exilio hacia Francia. Sir Gawain
juró perseguir al asesino de sus hermanos hasta
matarlo. Se hizo acompañar del mismísimo
Arturo para lograr su venganza, pero no podría
satisfacer sus deseos, pues Lancelot lo derrotó
en un fuerte duelo donde casi pierde la vida. Mientras
todo esto sucedía, Mordred había informado
oficialmente a todo el reino de la muerte del rey Arturo
y se autoproclamó como su sucesor.
El rey
Arturo partió entonces junto con Gawain y un
gran ejército para recuperar el poder. En la
primera batalla contra las fuerzas de Mordred, Sir Gawain
cayó mortalmente herido. Sus últimas palabras
fueron de arrepentimiento por no haberse dado cuenta
a tiempo de la alta traición de Mordred y se
confesó culpable de haber alejado al rey Arturo
de Camelot para saciar su venganza. Escribió
una carta corta a Lancelot donde le rogaba que regresara
a Inglaterra y ayudara al rey a derrotar a los traidores.
Luego de esto, murió.
La noche
anterior a la última batalla contra Mordred,
Arturo tuvo un sueño donde Gawain le decía
que debía esperar a Lancelot para enfrentar a
las fuerzas del traidor. Si no hacía esto, moriría
junto a Mordred. El rey decidió entonces llegar
a un acuerdo de paz con Mordred, para darle tiempo a
que llegara Sir Lancelot. Mordred aceptó y se
citaron un día para hacer oficial la firma del
tratado de paz. En esta cita se hicieron acompañar
los dos líderes de todo su ejército. El
clima era tenso y un mal movimiento podía desencadenar
la lucha. Fue la providencia la que ocasionó
la desgracia: una serpiente mordió la pata de
un caballo y el jinete sacó su espada para matarla.
Esto fue entendido por el ejército contrario
como una señal de guerra y se lanzaron todos
ferozmente a la batalla. La mortandad fue increíble.
Perdieron la vida más de cien mil soldados. De
las tropas de Arturo solo sobrevivió Sir Bevidere.
Mordred quedó solo. El rey vio ante sí
a su enemigo y dijo: "Ven vida, ven muerte!".
Y se lanzó, con Excalibur en la diestra, a matar
a Mordred. Éste murió instantáneamente,
pero Arturo cayó encima de la espada de su adversario
y quedó a su vez muy mal herido.
Arturo
quedó tirado en el suelo y recordó el
mensaje que tenía escrito su espada en un lado:
"Arrójame lejos". Entonces llamó
con voz débil a Sir Bevidere y le dijo: "lleva
mi espada cerca del agua y arrójala lejos. Sir
Bevidere tomó la espada pero no quiso deshacerse
de ella y la escondió y le contó a Arturo
que ya lo había hecho. El rey le preguntó
que qué había pasado cuando la lanzó
y Bevidere respondió que solo había visto
a la espada entrar en el agua. Arturo lo reprendió
y le dijo que era un mentiroso y le exigió que
cumpliera su petición. Bevidere trató
de engañar nuevamente al rey pero éste
se enfadó lo suficiente como para convencerlo
de que debía hacerlo. Al lanzar la espada al
agua salió de su centro un misteriosso brazo
desnudo el cual tomó la espada y se hundió
con ella. El caballero quedó profundamente sorprendido
y asustado por el fenómeno que acababa de ver.
Al contárselo a Arturo, éste sintió
alivio y dijo: "ahora, llévame a mi cerca
del agua".
Cuando
llegaron a la orilla del lago, una balsa estaba esperandolos.
En la balsa estaban tres reinas vestidas de luto, con
sus rostros tapados por un velo negro. Sir Bevidere
colocó a su rey en la balsa y con lágrimas
enlos ojos se despidió de él. La balsa
surcó las aguas y desapareció de la vista.
Nunca se supo el destino del cuerpo de Arturo y mucho
menos la identidad de las reinas que lo acompañaban
en la balsa.
Días
después,Sir Bevidere se encontró con una
capilla, en la cual habían enterrado a un señor
que habían traído tres misteriosas damas
vestidas de negro. El noble caballero supuso que ese
era el cuerpo de Arturo y decidió construir una
capilla cerca y dedicarse a una vida ermitaña.
Mientras todo eso había sucedido, Sir Lancelot
se encaminaba a apoyar las fuerzas de Arturo. Pronto
se encontró con la tumba de Gawain y se enteró
de la muerte del rey. Se dirigió entonces hacia
la capilla de Sir Bevidere donde se dedicaría
hasta el fin de sus días a la vida ermitaña.
Cuando murió la reina, poco después que
su esposo, se trasladó su cuerpo a la capilla
donde se suponía yacía el cadáver
del rey Arturo.
Fuente: Portalplanetasedna
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